Jaspe, la piedra de mil colores
El jaspe pertenece a la gran familia del cuarzo, pero a diferencia del cristal de roca, es completamente opaco. Su color nace de los minerales que quedaron atrapados en él mientras se formaba: el hierro le da sus tonos rojos y marrones, y otros minerales dibujan sus manchas, sus bandas y sus paisajes. Por eso no existen dos jaspes iguales.
En esta colección encontrarás varias de sus caras: el jaspe rojo, el más conocido, cálido y profundo; el jaspe dálmata, blanco con pequeñas manchas oscuras; el jaspe imperial, con sus vetas de colores suaves; y otras variedades que irán llegando. Todas comparten ese aspecto terroso y sereno que hace del jaspe una piedra fácil de llevar cada día.
En español decimos que algo está “más limpio que un jaspe” cuando brilla de pura limpieza. La expresión viene del pulido de esta piedra: una vez trabajado, el jaspe queda tan liso y brillante que se convirtió en símbolo de lo impecable. Y no es una fama reciente: el jaspe ya aparece en textos de la Antigüedad, y en el Apocalipsis es la primera piedra de los cimientos de la Jerusalén celestial.