Obsidiana
La obsidiana reúne piezas naturales valoradas en litoterapia por su capacidad de protección, anclaje y claridad interior. Esta colección de obsidiana incluye variedades utilizadas para acompañar procesos de estabilidad y verdad personal.
La obsidiana reúne piezas naturales valoradas en litoterapia por su capacidad de protección, anclaje y claridad interior. Esta colección de obsidiana incluye variedades utilizadas para acompañar procesos de estabilidad y verdad personal.
Cuando todo se mueve demasiado, a mí me ayuda tocar tierra: una piedra natural entre las manos.
La obsidiana negra invita a parar, a sentirte presente y recordar tu fuerza tranquila.
¿Lo sabías?
En muchas tradiciones, la obsidiana se asocia con la protección y la claridad interior.
Su negro profundo recuerda la noche que acoge, antes de un nuevo amanecer.
La obsidiana es una roca volcánica natural que se forma cuando la lava rica en sílice se enfría muy rápido. Al enfriarse así, no crea cristales y queda como un vidrio volcánico.
La obsidiana está compuesta principalmente por dióxido de silicio (SiO₂). También puede contener pequeñas cantidades de hierro, magnesio u otros minerales que influyen en su color.
La obsidiana es una roca ígnea volcánica extrusiva. Se clasifica como una roca amorfa porque no tiene estructura cristalina definida.
La obsidiana se encuentra en zonas con actividad volcánica, donde la lava se enfría rápidamente. Es común en regiones volcánicas de México, Islandia, Italia, Japón o Estados Unidos, entre otras.
La obsidiana se asocia simbólicamente con protección, claridad y fuerza interior. Muchas personas la eligen como una piedra que ayuda a “cortar” lo negativo y volver al centro.
La obsidiana se utiliza tanto en joyería como en decoración por su brillo oscuro y elegante. A nivel simbólico, se valora como una piedra de protección emocional y limpieza energética.
La obsidiana tiene un brillo vítreo y una dureza de aproximadamente 5–5, 5 en la escala de Mohs. Al romperse puede formar bordes muy afilados, por su fractura característica.
Para limpiarla, basta con pasarla por agua templada y secarla con un paño suave. Si la usas con intención simbólica, también puedes limpiarla con humo de incienso o dejándola unas horas sobre una superficie tranquila.