Selenita, piedra de calma y claridad
La selenita debe su nombre a Selene, la diosa griega de la Luna, por su brillo suave y nacarado, que recuerda a la luz lunar. En litoterapia, se asocia tradicionalmente con la calma, la claridad mental y la limpieza energética. Son creencias transmitidas a lo largo del tiempo, no propiedades demostradas científicamente.
Por eso, para muchas personas, elegir una pieza de selenita es también un gesto consciente: incorporarla a su espacio con una intención personal, ya sea crear un momento de calma, acompañar un ritual o simplemente recordar que también hay que bajar el ritmo.
La selenita recibe su nombre de Selene, la diosa griega de la luna, por su brillo suave y su capacidad de capturar la luz de forma única. Existe incluso un lugar real donde se han encontrado los cristales de selenita más grandes del mundo: la Cueva de los Cristales, en Naica (México), con formaciones de varios metros de largo.
Selenita o cuarzo blanco, ¿es lo mismo?
No, aunque a simple vista puedan parecerse por su transparencia, son dos minerales distintos. La selenita es una variedad de yeso (sulfato de calcio), mucho más blanda (2 en la escala de Mohs), mientras que el cuarzo blanco es mucho más duro (7 Mohs) y de otra familia mineral. Por eso la selenita se maneja siempre con más cuidado.