Cada cuenco de esta colección nace de una plancha de metal que se calienta y se golpea cientos de veces hasta tomar forma, un oficio artesanal que muy pocos talleres siguen practicando hoy en día. Las marcas de martillo que ves en la superficie no son decorativas: son la firma de un trabajo hecho a mano, pieza a pieza, y por eso cada cuenco tiene un carácter y un sonido ligeramente distintos al del resto.
La tradición los llama “cuencos de 7 metales”, una denominación transmitida desde hace generaciones que hace referencia a los metales usados históricamente en su forja. Nosotros no podemos certificar la composición exacta metal a metal de cada pieza, así que preferimos ser honestas contigo: lo que sí podemos garantizarte es el latón macizo, el trabajo artesanal y la autenticidad de la técnica.
El nombre "cuencos de 7 metales" viene de una antigua tradición artesanal del Himalaya, donde cada metal se asociaba simbólicamente a un elemento distinto. Hoy en día, muchos talleres siguen fieles a esa técnica de forjado a golpe de martillo, un proceso que puede llevar horas y que convierte cada cuenco en una pieza verdaderamente única.